La tierra ofrece lo necesario para nuestro beneficio: manzanilla para el dolor de panza, eucalipto para la fiebre y un sinfín de conocimientos que, puestos en práctica, nos conducen al bienestar. No prometo curar todos tus males pero con esta infusión, seguro estoy muy cerca.
¡Ay, qué lindo es viajar! Vivir implica también conocer culturas no sólo a través de museos, sino también a través de experiencias como comerte una schnitzel en Alemania junto a un buen tarro de cerveza o visitar las pirámides en Egipto. Si tuviera que elegir algo de mis viajes, me quedaría con las tardes de boquiteo y vermouth bajo el sol de España.
El amor es algo real. No lo experimenta sólo el corazón sino todo nuestro ser. Nos hace perder la noción del tiempo y el espacio (en la mejor de las maneras, claro está). Cómo no sentirme “loca” por mi Luis Fernando al verlo llegar con un ramo de rosas, bombones de chocolate y esos ojitos que me ven con la locura más tierna del mundo.
La vida me enseñó que todo proceso toma su tiempo y, a veces, trae consigo adversidades. He aprendido que esto es lo que hace que todo lo que logramos sea gratificante, como esperar dos años para la primera cosecha de los espárragos para poder sentir en cada bocado el tiempo y cuidado que se requieren.
Desde pequeña siempre fui muy curiosa… ¿A qué sabe esa bebida helada a la que llaman cerveza? Spoiler alert… ¡me supo horrible! Pero la curiosidad me llevó a descubrir mi versión de una cerveza deliciosa.
Me conocen por ser muy coqueta. Siempre pelo de salón, mis atuendos coloridos y accesorios infaltables, color en mis labios y mejillas. Estas son mis formas de consentirme y darme confianza para arrasar con el mundo. ¡Ah! Y mi perfume que no puede faltar.
Hay muchos ejemplos de rebeldía, como David Bowie o los Sex Pistols. En nuestro interior, todos tenemos ese lado rebelde (para algunos, aún oculto). Es como mezclar lo clásico de un pousse café, con lo picante y atrevido que se encuentra en nuestro interior.
De Sarita, para Cori, Ili, Cuty y Aura. Mujeres fuertes y admirables que representan muchas cosas para mí, que se resumen en amor y calidez, como un mordisco de una galleta de mantequilla y limón recién salida del horno.